jueves, 22 de diciembre de 2011

Entrevista a Javier Quintas (10/11/11)



Vida y futuro

Pregunta: Sabemos que estudiaste Antropología de América, ¿qué hizo finalmente que te decantaras por el mundo del rodaje?
Javier QuintasEn realidad no es que estudiara Antropología y me decantara por esto, sino que esto fue primero. Con seis años veía cualquier película que mis padres me dejaran y con diez te decía quién era cualquier actor americano y algún que otro director… O sea, que me gusta desde siempre. De hecho, me pasé mucho tiempo diciendo: “algún día, si pudiera, me gustaría dedicarme a hacer películas” hasta que un día dije “no, no, ¿cómo que algún día? yo voy a dedicarme a hacer películas”. Cuando empecé a estudiar y decidí carrera no había apenas opciones en la Complutense. Lo más parecido era la rama de Imagen en la Facultad de Periodismo, la cual estudiaron Trueba y Amenábar y ninguno de los dos terminó. Con eso lo digo todo, no era la carrera que había que estudiar si querías dedicarte al mundo del rodaje. Como en aquella época también me gustaba mucho la Antropología, especialmente por Indiana Jones, decidí estudiar aquello que me apetecía y luego ya vería. En 5º de carrera me propusieron ir a la misión arqueológica que tenía la Complutense en Guatemala y les dije que no, que yo me iba a hacer películas. Al año siguiente empecé como auxiliar de dirección y dejé la Antropología. Es algo que me vale de base para mi vida, pero nada más.

 P: Debe ser muy gratificante ver cómo tu trabajo es admirado cuando sale a la luz. ¿Te sientes verdaderamente realizado con él?
JQ: A mí dirigir es lo que más me gusta en el mundo y creo que es evidente. Cuando era auxiliar e iba con el walkie en la mano, lo que más veía de rodaje era a 300 metros y ya me gustaba. Pero cuando llegas a dirigir… Esto es un juguete muy caro, pero un juguete maravilloso. Ver cómo te dan un guion, tú llegas a tu casa, te lo piensas, piensas exactamente lo que quieres hacer y cómo pretendes mover las emociones de la gente, para hacer que rían y también que lloren. Piensas cómo vas a hacer la puesta en escena, cómo quieres que los actores se muevan y digan las cosas y luego piensas la planificación. Cada plano sale de mi cabeza un día cualquiera en mi casa, leyendo y pensando. Entonces, llegar al plató, contar lo que tú te has imaginado, que al fin y al cabo es una película, que haya 70 u 80 personas que lo pongan en práctica y que, de repente, veas reflejado en el monitor exactamente lo que tú habías pensado es lo más gratificante que te puedas imaginar, es fantástico. Yo soy muy feliz trabajando y creo que es lo que tenéis que conseguir vosotros también, puesto que las cosas irían mejor si todo el mundo hiciera realmente lo que le gustase.  

P: De tus trabajos a lo largo de tu carrera profesional, ¿cuál destacarías más? (Por importante, satisfactorio, relevante en el futuro…)
JQFísica o Química, por supuesto (risas). Es un proyecto que he adorado porque ha sido mucho tiempo y he sido el primer director. El Comisario fue la primera serie en la que empecé a dirigir, con lo cual también es muy importante. Pelis a lo largo de mi carrera he hecho muchas, pero si tuviera que acordarme de alguna en especial sería de Beltenebros con Pilar Miró, que rodar con ella fue muy grande y teníamos unos actores internacionales que estaban muy bien. Yo era auxiliar de dirección y era muy pequeño todavía (risas), pero fue una gran experiencia.

P: Comentas en Twitter que es un privilegio dirigir una serie como Los Protegidos y que los mejores años de tu vida los has pasado rodando Física o Química. Tras estos proyectos, ¿te quedan aún sueños por cumplir como director?
JQ: 
¡Uy! (Risas) Claro, como todo el mundo. Yo me lo he pasado en Física o Química como nunca en mi vida. Venía de hacer series sobre todo policiacas y mucho más escabrosas. Anteriormente estuve haciendo Génesis, que era una serie más siniestra, y, de repente, me encontré en Física o Química con gente joven y me encantó, me lo he pasado muy bien. Ha sido un intercambio constante de experiencias, nos hemos reído bastante (risas). ¿Y si me quedan sueños por cumplir? Pues todos. He conseguido dirigir series que me gustan mucho. Hasta ahora he tenido suerte porque todas las que he dirigido son muy dignas y yo, además, me implico mucho de todas las maneras, tanto profesional como emocionalmente, con las series y con las cosas que hago. Me gustaría dirigir películas, como es lógico. Yo empecé todo esto pensando en el cine, lo cierto es que me he ido decantando hacia las series y si ahora mismo me preguntaran si por dedicarme a hacer películas tuviera que dejar la televisión no lo haría. Creo que ahora tenemos mayor libertad que la gente que hace cine y, además, los presupuestos en esa industria están fatal. No merece la pena defender una película para que al final no vaya a verla nadie. Tenemos un sector del público español que no quiere ver el cine de nuestro país directamente, unos por motivos ideológicos y otros porque los hemos echado al hacer películas muy malas. En este momento hacer un filme es someterte a una cantidad de presiones que a mí no me compensaría, pero quiero hacer uno. Proyectos hay y, si mi trabajo en las series me lo permite, lo haré.

PEntonces, ¿la presión mayor a la que está sometido un director de serie sería la audiencia?
JQ: Presiones hay por todas partes, tanto para el director como para el equipo, pero sí, la principal es la audiencia. Hay que tener en cuenta que un capítulo cuesta mucho dinero y al fin y al cabo eres tú el último responsable. La audiencia va a decidir siempre si seguimos o no. 

P: A lo largo de los tres años y medio de rodaje, ¿qué ha aportado Física o Química a tu vida personal y profesional?
JQ: Todos los trabajos que haces aportan cosas. Por un lado, ha aportado el dirigir un tipo de serie con el que yo tenía poco contacto, enfocada principalmente a jóvenes y adolescentes. Ha aportado también un contacto con otra generación, que ha estado muy bien porque a nivel personal nos ha valido a muchos, sobre todo a mí, para darnos cuenta de que no hay tantas diferencias, que podemos entendernos perfectamente entre generaciones. A nivel profesional, eso de tener una serie en las manos desde el principio es muy gratificante y satisfactorio y te da una experiencia a muchos niveles, ya la vas moldeando tú de alguna manera.

P: A veces, con tanto trabajo, ¿no echas de menos estar más tiempo con la familia, a pesar de que te guste tanto tu profesión?
JQ: Pues sí, como todo el mundo. Aunque lo que hay que hacer es trabajar, que en los tiempos en los que estamos ya hay mucha gente que pasa demasiado tiempo con su familia porque no tiene trabajo. Pero bueno, siempre intento buscar huecos cuando trabajan otros directores en el rodaje, ya que somos tres y nos repartimos los procesos de preparación, rodaje y montaje. Yo estoy en los tres procesos, es decir, preparo mi capitulo, lo ruedo y lo monto. Mientras yo estoy preparando, hay otro rodando y otro montando, la rueda no se para y eso deja huecos. Cuando termino un capítulo hasta que empiezo en serio con la preparación de otro, siempre tengo una semana de relajación donde puedo descansar y estar con mi familia.

P: ¿Qué crees que te diferencia de otros directores que han fracasado?
JQ: Pues no lo sé, la verdad. Juego con una baza muy a mi favor y es que esto me gusta más que nada en el mundo. Prácticamente solo tengo una semana de vacaciones al año y no me afecta. Lo que creo que me diferencia y me coloca con ventaja por delante de otros directores que buscan el dinero es que me dedico en cuerpo y alma a mi trabajo. Que te guste lo que haces y que lo hagas con “todo el amor del mundo” creo es lo más importante.


Series, cine y televisión
P: ¿Qué te ha parecido más difícil de reflejar, ¿la realidad de los adolescentes en Física o Química o la fantasía de Los Protegidos?
JQ: Ninguna de las dos cosas. En Física o Química, en la medida que lo hemos hecho, creo que nos hemos acercado bastante a la realidad de los adolescentes en muchos aspectos, en otros igual menos porque, en definitiva, era una obra de ficción. Difícil no ha sido, ha sido apasionante, porque todos hemos aprendido de todos. Nos pusieron a parir al principio porque tocábamos temas muy descarnadamente, pero lo cierto es que al final si lo mirabas bien tenía su moralina. “Todos los jóvenes se drogan”, no, no todos los jóvenes se drogan, pero las drogas están ahí. Es decir, todos tenemos relación con ellas de una manera u otra y sabemos lo que son. En la primera temporada de la serie morían tres personas por aquella movida, pero no estábamos diciendo “poneros morados de todo”, sino “esto es peligroso, depende de cómo tú lo utilices”. En el caso de Los Protegidos es más complicado el día que tiene mucho efecto especial, pero complicado a nivel técnico, nada más.


P: Se rumorea que Los Protegidos es una versión española de Héroes. ¿Cuál es tu opinión al respecto? 
JQ: Pues no, es otra cosa. Héroes es una gran serie y Los Protegidos es una serie familiar. ¿Que se aprovechó el tirón de héroes? Pues sí, puede ser. Pero no tienen nada que ver.

P: ¿Crees que es muy complicado mantener el interés del público a lo largo de la trama de una serie?
JQ: Claro que es difícil, pero esa es nuestra labor. Por eso hay series que enganchan y otras que no y series que mueren antes de empezar y muchas veces es la cadena la que tiene parte de culpa. No obstante, la labor más complicada es la de guionista, que se enfrenta a una hoja en blanco y empieza a escribir. Crea para mantener el interés de la gente y tenerla atada semana tras semana aunque sea complicado y, en ocasiones, nosotros tenemos que mejorar incluso lo que hacen ellos para conservar la audiencia de alguna manera.

P: Tu trabajo conlleva mucha planificación y coordinación de numerosas personas (equipo técnico, actores, etc.). ¿Dónde crees que radica el éxito que finalmente tienen estas series?
JQ: (Risas) Si lo supiéramos las haríamos todas con éxito. No tenemos ni idea de dónde radica el éxito, aunque, indudablemente, que todos estemos implicados, que a todos nos guste, que todos lo hagamos con todo el cariño y las ganas del mundo, ayuda. Yo he estado en series y proyectos que creía que iban a ser una bomba y luego no funcionaron… ¿Por qué? Pues no lo sabes. No lo sabes o no lo quieres saber. Hay veces que es verdad que las cadenas no tratan bien a las series, no las promocionan como toca, no las estrenan adecuadamente y las queman, pero la gente es menos tonta de lo que parece y elige “esta sí” o “esta no” y normalmente llevan razón. Física o Química tuvo éxito porque hacía falta una serie generacional, una serie de jóvenes que no se había hecho todavía. A partir de la nuestra se hicieron algunas más, pero fracasaron.

P: También estuvo Compañeros
JQ: Hace muchos años ya, hace al menos diez. Es una serie de una generación anterior y ese hueco se había quedado vacío con Compañeros y Al Salir de Clase, que fue la primera. Había un montón de jóvenes de 14 o 15 años que estaban deseando una  serie que hablara de ellos, incluso que hiciera enfadar a sus padres y les permitiera decir: “esto me recuerda a cosas que estoy viendo todos los días”. Ahí radica el éxito, lo encuentras de repente por casualidad.

P: ¿Te gustaría hacer una serie cambiando un poco de estilo de los que ya has tratado o para un público diferente?
JQ: Sí, por qué no, estoy abierto a cualquier proyecto que me guste. De hecho, ahora mismo estoy viendo Pan AmEn Terapia y American Horror Story y me encantan, a pesar de ser series completamente diferentes. A mí me apetece hacer cosas distintas, ir probando como director varios estilos. Ahora estoy en esto, cuando termine esta temporada me voy a dirigir Los misterios de Laura, que empezaré en enero a grabar, y después o volveré a Los Protegidos o hay otro proyecto de una serie más adulta. “Mola” probar cosas diferentes.

P: ¿Por qué crees que las series españolas difícilmente pasan la frontera?
JQ: Hay varias razones, aunque eso de que no pasan la frontera es relativo. Normalmente son muy locales. Física o Química se ha estrenado en muchos  países con un montón de éxito. Está en Internet la versión rusa, que es exactamente igual, solo que son más feos (risas). Pero da placer ver cómo planos que han salido de aquí están en Rusia, puesto que la están copiando plano por plano. Ves el capítulo número uno e Irene y Blanca van vestidas exactamente igual. El chino es chino, ves a Gorka y a Paula y sabes que son ellos… Se están haciendo muchas versiones. De hecho, en EEUU, Telemundo, la productora que hace toda la televisión para el público latino, está haciendo otra versión que es para verla en plan culebrón. Física o Química también se está emitiendo como tal en Francia con superéxito, se ha hecho première con fans a la puerta de los cines. También en Italia, en algún país del Este y se iba a empezar a emitir en alguno de Sudamérica, donde la ven por internet. Yo tengo seguidores en Twitter que “twitteaban” conmigo en directo mientras se estaban emitiendo los capítulos aquí. O sea, que no cruzamos la frontera es relativo. Física o Química la ha cruzado, UPA Dance también se emitió en varios países, Génesis salió fuera también, EEUU ha comprado el formato de Los Protegidos para hacer alguna versión, etc. Sí es cierto que yo no me puedo imaginar Aquí no hay quien viva viéndose por ejemplo en Alemania, porque no entenderían nada. Teniendo las series americanas que hay, en las que cada capítulo de una serie tiene tanto presupuesto como una temporada nuestra entera, es lógico que el mercado esté inundado por ellos. Es así, nos tenemos que remitir a la evidencia, porque son los que mejor lo hacen y llevan haciéndolo desde más tiempo.

P: ¿Se hace todo lo que dicen los guionistas o hay posibilidad de improvisación?
JQ: Evidentemente al final siempre va a ser el director el que va a dar forma al guión. El de una película se centra solo en una cosa y el proceso es mucho más largo. Pero el guión de una serie se escribe en mucho menos tiempo. Muchas veces, cuando nosotros estamos recibiendo la primera versión del próximo capítulo que vamos a grabar, ellos ya están escribiendo tres guiones por delante. Con lo cual, a lo mejor a mí me llega un guión y veo que hay incoherencias de secuencias o planos, y les pido modificaciones. Aunque a veces para ahorrar tiempo, la mayoría las hago yo pero siempre comunicándoselo a los guionistas antes.  Pero la última modificación siempre se hace aquí en plató en el pase de texto antes de empezar a rodar. Nosotros siempre empezamos con ese pase con los actores donde yo marco ya muchas intenciones y ellos proponen muchas cosas, pues se supone que ellos ya han trabajado el texto en casa. Por ejemplo, en Física o Química, una actriz con la que es un placer trabajar y que además, es una de mis mejores amigas… Ana Milán. ¡Es la leche! Ella lo llevaba todo siempre súper preparado. Llegaba siempre  con gran cantidad de propuestas y es muy gracioso porque el 99% de las veces, funcionaba. Pero cuando no era así o a mí me parecía que no era así, ella siempre me decía: “Vale. No estoy de acuerdo pero tú eres el jefe.” Entonces… es cierto que se modifica continuamente. Lo que debe ocurrir es que cuando el capítulo esté terminado, sea mejor de lo que se esperaba cuando se escribió. Nuestra labor es mejorarlo.

P: ¿Está sólo en tus manos ver cómo se va a hacer el plano a partir del guion o tienes que trabajarlo con alguien?
JQ: La idea primera siempre es mía, en esta serie y en esta productora. Para mí un director dirige y piensa todo: decide los planos, sus valores, los movimientos de cámara… para provocar lo que quiere provocar. Ese es el sistema que se sigue aquí y sí, efectivamente, yo planifico todo, dibujo los planos, llego aquí y se lo cuento al ayudante de realización. Evidentemente luego todo el mundo aporta cosas, es un trabajo de equipo y muchas veces en los consejos tienen razón. Mi trabajo y la muestra del mucho o poco talento que yo pueda tener están en saber ver si lo que proponen es válido o no y en saber aplicarlo y aprovecharlo. El capítulo al final lo firmo yo y la decisión es mía, cualquier cosa que me den me la están regalando.

P: ¿Qué es lo que menos te gusta de tu trabajo?
JQ: El sometimiento a veces excesivo a los deseos del mercado, que muchas veces te das cuenta de que no habría que hacerlo así, pero como el que tiene el dinero lo exige, no puedes hacer otra cosa.

P: ¿Nunca has llegado a soñar con el plató, los personajes… a mezclar tu propia realidad con la fantasía?
JQ: Hombre, a llegar a mezclarla… no (risas). Pero a soñar con ello cuando estoy durmiendo, muchas veces. Planifico mucho cuando estoy dormido.

P: ¿Te has guiado por un sueño alguna vez?
JQ: Alguna vez sí. Te despiertas y dices “pues me acosté anoche pensando en esta secuencia y de repente se me ha ocurrido”. En ocasiones se te ocurren cosas muy marcianas, que cuando te despiertas las piensas y dices “¿y por qué no?”.

P: ¿Qué se valora más actualmente: el físico o el talento de los actores? ¿Por qué?
JQ: Ufff… Pues depende. El físico es importante y más en los tiempos que vivimos. La audiencia principal, tanto de cine como de televisión, en estos momentos es un público joven y se le engancha con chicas y chicos guapos, lógicamente. Les “mola” más ver a Maxi Iglesias que ver a alguien normal. Eso es importante, pero si no hay nada más esto no funciona o funciona solo “un ratito”. No voy a decir nombres, pero todos sabemos que hay muchos actores con estas características que están trabajando. Lo normal es que haya un equilibrio, que cuente el físico pero también el talento. De la manera inversa, si un actor tiene mucho talento pero no es muy guapo, probablemente va a tener su sitio. Por lo tanto, al final, el talento y el trabajo cuentan.
Maxi, uno de mis amigos del alma, es guapo a rabiar. Lo veis en la pantalla, pero es que en persona no os lo podéis imaginar. Es un tío que cuando empezó le encantaba este mundo aunque no era un gran actor. Pero se lo curra tanto y tiene tantas ganas y tanta ilusión que al final saca talento de donde en principio no había nada. Y va mejorando y mejorando y terminará siendo un gran intérprete. Así que, si no hubiera nada, no funcionaría.

P: ¿Eres de los que piensan que las series mejoran con el tiempo o, por el contrario, se degradan?
JQ: Unas se mejoran y otras se degradan. Algunas llegan a un punto hasta el que han ido mejorando y a partir del cual van descendiendo. Las series, como todo, se agotan, se acaban. Yo creo que Física o Química, por ejemplo, estaba un poco agotada, aunque sí que es cierto que la última temporada me parece magnífica. En ocasiones llega un punto en el que si una serie se va a degradar es mejor “matarla”. Pero claro, si sigue teniendo audiencia las cadenas tampoco quieren deshacerse de ellas. El Comisario hizo diez temporadas y podría haber seguido, pero en el caso de Los Protegidos es una serie que está hecha para tener cuatro temporadas como mucho, no más. Podemos seguir huyendo, pero yo creo que es mejor cortarla en un momento dado. 

Política y sociedad
P: ¿En qué momento político se encontraba España cuando comenzó tu carrera? ¿Fue difícil iniciarte en este mundo con la situación que vivías?
JQ: Hombre, no soy tan mayor... Pues mira, mi primera película fue Cómo ser mujer y no morir en el intento, película que dirigió Ana Belén, basada en un libro de Carmen Rico Godoy que en aquellos años tuvo mucho éxito, y rodada en las navidades del 89, es decir, hace 21 años. Y aquel momento era bastante similar al de ahora, en cierto modo. Años 90, momento político en pleno gobierno del PSOE que llevaba gobernando 8 años y gran presión de la derecha. Si fue muy difícil… pues realmente el momento político tuvo poco que ver con que fuera más fácil o más difícil empezar a trabajar en esto, o sea que… era muy complicado en aquel momento porque no era como ahora, que al fin y al cabo termináis una carrera y ya más o menos estáis encaminados. Ahora no es fácil encontrar trabajo en cine, ni lo van a encontrar fácilmente, pero por lo menos la vía normal para la gente que vaya a trabajar en cine es que haya estudiado en la ECAM. En aquel momento no había nada. Entrabas como podías de auxiliar en una película, y yo entré en aquella película porque tenía una relación muy estrecha con Carmen Maura, la cual me echo una mano. En aquel momento necesitabas siempre que alguien te echara una mano para poder entrar, pero esa mano te valía exactamente 5 minutos. Y eso yo lo he podido comprobar a lo largo de mi carrera. Era el tiempo suficiente para que te dijeran “vale, vas a ser auxiliar en esta película”, y a partir de ese momento ya estabas solo, o sea, empezabas a demostrar si valías o no y daba igual de quien fueras amigo. Si funcionaba la cosa bien, y si no, nada. En mi caso funciono, y yo he visto quedarse por el camino a cientos, que entraban y aquello no era lo suyo. Ahora, como ya digo, es diferente. Entonces, la complicación era esa, tenías que conocer a alguien y trabajar mucho para demostrar que valías.

P: ¿Qué estabas haciendo el 23-F? ¿Llegaste a sentir en algún  momento miedo, de que, la por fin lograda democracia fuera a caerse otra vez?
JQ: Absolutamente. Yo he vivido los últimos años del Franquismo y, por mucho que oigáis, no os podéis ni imaginar realmente lo que era aquello. El 23F fue la idea de que el horror podía volver. Yo tenía 17 años y, yo que sigo siendo un hombre de izquierdas, en aquella época era más de izquierdas todavía, por decirlo de alguna manera. Yo estaba estudiando COU en una academia que estaba en Moncloa, junto al Parador de la Moncloa, que entonces era el centro de reunión de toda la extrema derecha. Y salir de la academia porque el profesor entro a decir que parecía que había lio porque había entrado la Guardia Civil al Congreso, y encontrarte en la puerta a 200 fascistas brazo en alto cantando el cara al sol fue muy fuerte. Y yo recuerdo llegar a casa y que mis padres estuvieran “acojonados”, sobretodo, porque veían que yo me iba a la calle a ver dónde empezaban a repartir armas, porque yo pensaba que volvería a haber guerra.

P: ¿Crees que la televisión es un reflejo de la sociedad y viceversa?
JQ: Si todo lo que se emite fuera un reflejo de la sociedad, ¡vaya sociedad tenemos! (risas). Yo creo que las cosas que siguen emitiéndose en televisión son porque funcionan. Si hay gente que las ve es porque estamos reflejando cómo es una parte de la sociedad. Evidentemente, si programas como La Noria o Sálvame Deluxe funcionan, pues será porque hay gente que los ve.

P: Pero hay ocasiones que se ven programas que no tienen razón de ser y… ¡siguen emitiéndose!
JQ: Sí, sí. Aquí todo el mundo protesta mucho porque se haya pagado 10.000 euros a la madre de un señor, pero lo cierto es que la gente lo ve. Esto no es justificación para hacer este tipo de programas, pues ya que tienes esa audiencia… ¡no lo hagas! Evidentemente, si retransmitimos en directo las ejecuciones en Libia, la gente lo va a ver, pero no hay que emitirlas. A mí me parece que estamos haciendo mucha basura, pero la culpa no es de la gente. Si al público le das cosas buenas, verá cosas buenas. Pero sí, los programas y series que creamos reflejan lo que somos.

P: ¿Qué te parece que los partidos políticos estén utilizando las redes sociales para difundir sus programas electorales?
JQ: Primeramente me parece normal, porque si no utilizan las redes sociales estarían mucho más lejos de la realidad de lo que están. Yo voy siguiéndoles más o menos. Estoy siguiendo en Twitter a algunos del PSOE y, del PP, a Mariano Rajoy. Lo que sí me parece una anormalidad suprema es que el PP pretendiera hacer cosas como utilizar directamente cuentas de usuario cedidas para lanzar sus ideas. Yo contesté al Sr. González Pons, quien nos llamó idiotas a todos. No han utilizado las redes sociales para insultar, porque el insulto creo que fue en televisión, radio o prensa, pero dijo algo así como que "los españoles tienen clarísimo que quieren cambio, porque no hay ningún español tan idiota que quiera la continuidad que el PSOE nos ha dado todos estos años". Evidentemente, las redes sociales se pueden utilizar porque tienes contacto directo con ellos y le puedes decir que si él aspira a gobernar llamándonos idiotas a un sector tan amplio como los que no vamos a votar al PP, vayámonos a votar al PSOE o a otro, pero no al PP.

P: Acerca de la ley que obliga a las televisiones a hacer cine, en vista de que se va a retirar, ¿qué opinas? ¿Prefieres que las televisiones lo promuevan o que los autores sean los que libremente lo hagan, es decir, cine independiente?
JQ: Creo que se debe haber cine de todos los tipos, pero esto sí que ha funcionado. Es un sistema que ha funcionado y que pueden cargárselo. No es tan grave para las televisiones, sí que es una especie de impuesto, pero es su aportación a la cultura, para compensar cosas como “Sálvame”. Creo que ha funcionado, que deberían hacerlo y que es legítimo. Se hace en otros países y nadie protesta, pero en este país hay un sector que mira al cine con odio. Esta no es una industria tan grande como para que sobreviva sin ese tipo de apoyos. Ya no hay tantas subvenciones y el apoyo de las televisiones era muy importante, por lo que evidentemente bajará la producción y eso dejará a familiar sin trabajo.

P: ¿Cómo ves, desde tu perspectiva, el mundo de la comunicación actual? ¿Crees que se están perdiendo valores y que las empresas de comunicación se dejan llevar únicamente por lo que vende?
JQ: Creo y espero que no del todo. Vivimos en una sociedad basada en el libre mercado que lo controla todo, como estamos viendo todos los días. Indudablemente, todo vale a la hora de ganar dinero y se están perdiendo muchos valores. Se intentan conservar, pero muchos se pierden constantemente, aunque no creo que sea de ahora. Yo creo que ha sido de siempre, lo que pasa es que hace 25 años había dos cadenas muy controladas y los valores podían ser otros, pero ahora con tanta cadena si no se pierden en una se pierden a la vez en otras. Lógicamente hay sitio para todo y ves cada cosa en televisión que es para echarse a temblar… pero es normal, o sea, hay libertad de expresión y el mercado lo controla y lo domina todo. Y aquí es en pequeño, pero todas las series, por mucho que haya una ley que prohíba hacer publicidad en la serie se hace, hay un departamento que se encarga del contrato, pero es que a veces es tremendo meter en el bote de leche la marca. Lo que pasa es que si no se hace es una fuente de ingreso que se pierde, entonces se hace y te aguantas.

P: ¿Crees que existe verdaderamente el término “telebasura”?
JQ: Evidentemente, aunque hay muchos comunicadores que piensan que no. Por ejemplo, Jordi González dijo que la entrevista que le hizo a la madre del Cuco era libertad de expresión. Pero es que la libertad de expresión es un término muy amplio que vale para camuflar muchas cosas; es algo que durante 40 años no se tuvo y se merece mucho más respeto que el que a veces le dan algunos comunicadores de este tipo. Lo utilizan de manera equivocada, pero sí se amparan en ello.

P: ¿Crees que el público es menos exigente?
JQ: No, yo no lo creo. Al contrario, creo que cada vez el público es más exigente porque la oferta es tan amplia y vemos tantas cosas… No se puede ser poco exigente cuando te asomas a Internet y puedes ver series como MisfitsBreaking BadAmerican Horror Story… La audiencia quiere ver cosas que estén a esa altura.

P: ¿Qué opinas de las leyes de piratería actuales?
JQ: Pues me parece que se ha manipulado a la gente para que esté en contra de los creadores… ¡la cultura no puede ser gratis! Durante mucho tiempo los ayuntamientos han subvencionado completamente las funciones de teatro en los pueblos, es decir, ellos contrataban a una compañía y esa obra se veía gratis, lo que ha sido una barbaridad y, ahora que no hay dinero, en lo primero que se recorta es en cultura. Ahora, al traer a las compañías se les paga el mínimo y estas ponen el precio de taquilla, precios que nadie paga, ni quiere pagar, después de haber podido verlo gratis. Con lo cual, nos olvidamos del teatro, y con el resto está pasando lo mismo. La gente se ha creído que todo el cine y toda la música puede ser gratis y ya nadie quiere pagarlo. Entonces, ¿quién lo hace? La gente lo hace porque le gusta, porque tiene talento, y para comer. Si no les paga nadie ¿qué? Entonces no va a haber cine, ni música… ¡no va a haber nada! Las cosas hay que pagarlas, aunque sea un mínimo. Se nos han echado encima con el tema de los derechos, pero es lo que hay que pagar para que algo sea rentable. Y así estamos. Somos el país con más piratería del mundo, hasta el punto de que las grandes empresas reducen al mínimo sus departamentos de música y películas porque la gente no compra. Entonces, yo no digo que las discográficas hayan ganado demasiado dinero, pero gratis no puede ser. Ya no valen excusas porque los precios son los mínimos y hay programas donde se puede obtener gratis. Es muy poco lícito comprar en el “top manta”, después de todo el esfuerzo que hay detrás de una película, no lo hagas. Porque ya lo hace todo el mundo, roba al bajarse de Internet.

P: ¿Crees que se puede solucionar o que ya ha avanzado tanto que no hay vuelta atrás?
JQ: Creo que tiene muy mala solución. Indudablemente, si lo tienes gratis prima la economía, pero la culpa es de todos. Y las empresas cinematográficas buscan el beneficio. Una película española difícilmente cubre gastos y las extranjeras unas veces dan muchos beneficios y otras no. No es para tanto, evidentemente podría ser un poco más barato el cine, puede ser. Si no la puedes ver de estreno alquílala más tarde. Aunque también es verdad que hay muchos intereses. Por ejemplo, las compañías telefónicas venden esos paquetes de velocidad para descargar, entonces mientras eso siga así… Lógicamente la culpa es de quien tiene interés, quien te lleva a eso y la gente que lo hace, pero si te lo dan gratis, ¿Por qué vas a ir a pagarlo? Si desde un principio se hubiera pagado, pero solucionarlo ahora es muy complicado, y ese es el gran reto al que os enfrentáis. Porque en este momento las televisiones permiten descargas legales de sus series en internet, que no se contabilizan como audiencia. Las cadenas no lo han tenido en cuenta desde el principio  y lo han colgado todo, con lo cual la gente lo ve gratis. Pero había que haber pensado, y ese es el gran reto que tenéis: hay que pensar la manera  de revolucionar y ver cómo se puede sacar rentabilidad a esto. Que sin que tengas que pagar más, puedas ver las series en Internet y que esto también genere rentabilidad a la cadena. Porque cobrar no es una opción. Y hay que ver de qué manera introduces la publicidad, lo que es una labor pendiente que no se puede retrasar más.

P: En otros países, ¿por qué el tema de la piratería está más controlado? ¿Hay leyes que realmente funcionen?
JQ: Claro que hay leyes, pero, como aquí, finalmente pueden hacer lo que quieran, lo que conlleva al desprestigio de la cultura y eso es un grave problema. Yo entiendo que la gente no pueda pagar por todo, pero ya no vale eso. Se puede encontrar todo mucho más barato en según qué sitios y de múltiples formas, siempre de manera legal. Si no se te ocurre ir a robar un coche, ¿por qué vas a robar música a tu cantante favorito? A mí no se me pasaría por la cabeza ir a robar a un director de cine, sin embargo, es lo que se está haciendo. Simplemente se trata de que respetemos el trabajo de los demás. Pero luego la gente dice: “si es que lo que tendrían que hacer es trabajar gratis, que para eso es su vocación…”, entonces, ¿de qué vivirían?

P: ¿Qué opinas del movimiento 15M y de que los jóvenes se hayan “despertado”?
JQ: Creo que es algo que, como es lógico, nos ilusionó a todos. Yo estuve en los primeros días de Sol, fui varias veces. Es algo que espero que siga ocurriendo, aunque también me gustaría saber ya a estas alturas verdaderamente hacia dónde va, porque se ha quedado en un “cajón desastre”. No puede ser que realmente propuestas no se hayan hecho, porque se han hecho muchas, pero todas muy mezcladas, no se sabe realmente hacia dónde va ni quién hay detrás. Ahora ha salido en Twitter el cálculo de a quien tienes que votar en cada provincia si no quieres votar al PP ni al PSOE. Vale, ¿Quién hay detrás de todo eso? Ese es el problema, que no lo sabemos muy bien. Las revoluciones siempre han sido la masa y el pueblo quienes las han hecho, pero ahora todo está demasiado globalizado y demasiado mediatizado, como para que todo se haga sin más. Evidentemente hay direcciones por detrás, y a mí me gustaría saber quiénes son. En cualquier caso, ya era hora de que alguien empezara a decir “estoy hasta las narices”. O sea, que me parece muy bien.

P: ¿Qué consejo le das a los futuros comunicadores?
JQ: Pues un poco lo que ha sido la base de la entrevista. Sobre todo que os guste mucho lo que hacéis, que lo améis y lo respetéis. Que si lo respetáis y lo amáis lo vais a hacer bien y vais a triunfar, principalmente eso. Lo que hay que hacer es estar enamorado de lo que uno hace. Y que seáis suficientemente sensatos y suficientemente honrados. Que no caigáis en esas cosas de pensar que con la libertad de expresión por delante todo vale. Y no, no vale todo. Hay que ser honesto con el resto del mundo y, sobretodo, con uno mismo.

Si fueras…

-   Una película. Es muy complicado y no soy capaz de decir una. Me gusta el cine y te podría decir al menos 100, dejándome muchas fuera: El Padrino, Cantando Bajo la Lluvia, El Apartamento, Desayuno con Diamantes, Star Wars, El Señor de Los Anillos, El Sueño Eterno...
-   Un libro. Hay libros que te marcan etapas, como Cien Años de Soledad de García Márquez, Drácula de Bram Stoker o El Señor de los Anillos. Y lo último que estoy leyendo es la biografía de Steve Jobs, ya que soy un “macquero” empedernido, fanático de Apple. Me gusta mucho Saramago también.
-   Un director. Tantos… Billy Wilder era Dios, ya lo dijo Trueba. Alfred Hitchcock, John Ford, Steven Spielberg, David Lynch, Peter Jackson…
-   Un compositor. John Lennon, por supuesto. Lennon se llama mi hijo, con eso lo digo todo. De bandas sonoras.... complicado. John Williams y más clásicos, como Bernard Herrmann, etc.
-   Una canción. Imagine es una de mis favoritas.
-   Medio de comunicación. Todos. Me dedico a la tele y me gusta mucho, pero también la radio, la prensa, internet…. cualquier medio de comunicación vale para lo que vale y yo soy adicto a ellos.
  -    Un país o ciudad.   En España, Barcelona. Y en el mundo, de lo que conozco, mi ciudad favorita es Nueva York, porque es el centro de todo.


Con Javier Quintas





A Mario Marzo:


- ¿Es fácil trabajar con Javier Quintas?
Tenemos como cinco directores distintos y con Javi es fácil trabajar porque hay otros que se dedican más a la organización, a cómo poner cámaras, pero él se centra mucho en los actores y trabajar con él es mucho más fácil. Entonces los pases de texto suelen ser mucho más rápidos. Y junto a él, tenemos un gran equipazo y somos como una familia. En principio, venimos a pasárnoslo bien sobre todo. 

-¿Qué cualidad destacarías de él en su trabajo?
Que es muy directo, en el buen sentido. Si no le gusta algo, él te lo dice. Si quiere una cosa, te explica la propuesta y la forma en la que debes hacerlo. Te dice si le gusta la forma en la que lo has hecho o cómo mejorarlo y así no tienes que estar buscando el modo de hacerlo correctamente, sino llegar de forma directa a lo que pide. Eso sí que ayuda mucho.

  -¿Soluciona con facilidad las dificultades que surgen en el rodaje?
   Sí, eso también es una buena cualidad de él. Porque cuando hay algún problema, lo primero que intenta es solucionarlo en vez de centrarse en el problema, busca el modo de salir de él. Si te estás rallando en una secuencia, en vez de centrarse en el fallo, te dice “¿por qué no lo intentas de otra forma, o lo coges desde otro punto de vista?”. Y en esos momentos, hasta que no lo vives, no te das cuenta de cómo te puede ayudar. Cuando te centras en una cosa e intentas hacerlo perfecto, y no te sale de ningún modo, te dice “míralo ahora de esta manera o cómo se ve desde fuera”. Y en ese momento lo ves todo claro.

10/11/11

Con Mario Marzo y Ana Fernández



*Entrevista realizada por Jéssica Aguiló, Celia Berlinches, Cristina Castellanos, Virginia González, Irene Nadal, Marina Tizón y Jose Miguel Toribio.*



3 comentarios:

  1. Hola, me ha gustado mucho la entrevista pero no me deja ver el video de youtube, me dice que es privado que puedo hacer para poderlo ver? Gracias!

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  2. La entrevista mágnifica, dándonos a conocer a la persona que está detrás de la cámara, y a la que me unen gustos literarios, cine, etc....Por cierto, seguidora desde los principios del Comisario.

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  3. una entrevista bastante co0mpleta, pero no haceis mucha referencia hacia el trabajo que hay detras de un director, si bien el mismo es la punta del iceberg.

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