domingo, 26 de febrero de 2012

La cara oculta del periodismo

 Hoy voy a dejar mi vida personal aparte para centrarme en mi futura profesión. Esta mañana he leído un artículo sobre la verdad del periodismo que me ha hecho reflexionar y me ha impulsado a ponerme a escribir. Sé que igual es un poco largo, pero merece la pena leerlo y por eso aquí os dejo el enlace: http://elpais.com/elpais/2012/02/25/opinion/1330186967_932761.html.

Última portada en soporte de papel del diario Público.
 No hay mejor excusa con la que empezar este escrito que la del cierre del diario Público. "Nunca sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos" dicen, y tienen toda la razón. Seguramente a la mayoría os haya impactado que Público haya decidido dejar la rotativa aparte y dedicarse de pleno a su versión digital, pero, siendo franca, a mí no me ha chocado nada en absoluto. 

 Lo importante de todo esto no es la afinidad que tengamos con un periódico u otro ni cuántas veces hayamos podido leerlo a lo largo de nuestra vida, lo realmente impactante es la velocidad con la que lo digital se está imponiendo al papel y esto, siendo realistas, es lo que va a ir sucediendo a lo largo de los próximos años hasta convertirse en antaño el hecho de mancharse las yemas de los dedos al girar las páginas de un periódico. No deberíamos culpar a nadie de ello, pues yo soy la primera que rara vez compra un periódico debido a que la inmediatez de lo digital no la tiene el soporte de papel, pero sí que es verdad que parte del error recae en nosotros. La tecnología ha evolucionado demasiado rápido y nadie se esperaba que en tan poco tiempo pudieran haber tantos cambios. No obstante, ya no hay marcha atrás y hay que asumir las consecuencias y llevarlas lo mejor posible, pues el periodismo, como todo, evoluciona.

 Por otro lado y centrándome más en lo que comenta Milagros Peréz en su artículo, el periodismo se ha desarrollado por el camino equivocado en lo que a credibilidad se refiere. "La verdad no es un compromiso entre sus diferentes versiones. Y, sin embargo, potentes aparatos de influencia saturan el espacio informativo con versiones y contraversiones destinadas a falsear la realidad. Más que informar, lo que hace este tipo de periodismo es desinformar". Sabemos perfectamente que la verdad siempre sale a la luz, pero seguimos intentando desviar la mirada de la gente hacia lugares desacertados. 

 Pocos son los que investigan a fondo las noticias que se les ofrecen y demasiados son los que únicamente creen a los medios, porque, por suerte o por desgracia, estos constituyen el cuarto poder y nadie se atreve a hacerles frente. Lo cierto es que poco a poco va creciendo el número de personas que abren los ojos ante tales informaciones y se replantean cuánto hay de real en ellas. Y digo yo, ¿no sería más fácil hacer un periodismo limpio suprimiendo cualquier tipo de vínculo, ya sea político, económico o cualquiera que sea? Ya sabemos que puede haber diferentes puntos de vista, pero de ahí a crear una "verdad" tan opuesta a la de otros medios hace pensar que algo no cuadra. "¿Cómo saber quién miente y quién dice la verdad?". Muchos de nosotros la única solución que encontramos a esta pregunta es comparar las diferentes versiones expuestas y sacar nuestras propias conclusiones. Sin embargo, en numerosas ocasiones la verdad no sale como consecuencia de comparaciones y extrayendo únicamente lo común, aunque por lógica tenga que ser así. ¿Cómo sabemos nosotros si la información común no ha sido manipulada por ambos medios?

 El periodismo nos está llevando a lugares insospechados y nos ha hecho caer en un escepticismo del que será difícil salir si nada cambia. "Por eso es tan importante que el periodismo de calidad respete siempre las formas. No solo ha de ser lo más factual y objetivo posible, sino que ha de demostrarlo. Explicitando las fuentes, detallando los datos, exponiendo lo que no ha podido averiguar; siendo honesto. [...] La democracia necesita medios de referencia independientes, creíbles y veraces, que resulten fiables para cualquier lector, independientemente de cuál sea su línea editorial".

 Por eso, comunicadores, deberíamos de empezar a replantearnos las cosas, porque si el mundo de la información cambia (a peor, claro) nosotros somos los que tenemos gran parte de la culpa. El periodismo se creó para informar, no para engañar a la sociedad.

 Muchos pensaréis que esto es echar tierra sobre mi tejado, yo lo llamo ser honesta.