martes, 1 de noviembre de 2011

Introducción

Hoy voy a hablar un poco de mi vida, más exactamente de cómo llegué a decidirme por mi carrera y todo por lo que he pasado hasta día de hoy.

La decisión de estudiar Periodismo viene desde muy lejos, pero no desde pequeña. Cuando tenía unos 7 u 8 años mi sueño era ser cantante (lo típico) y toda mi familia me apoyaba (yo creo que más por lo mona que era que no por mi voz), pero con el paso de los años me di cuenta de que no estaba hecha para ello. Sabía tocar el piano y la guitarra, pero cantar no era lo mío; por mucho que insistiese en meterme a clases de canto, acabé desistiendo.

Después se me vino a la cabeza ser profesora de sordos. Quien bien me conoce sabe que me encanta ayudar a la gente y esa era una profesión muy bonita. Me atraía el lenguaje de señas y comunicarme con gente "diferente" para enseñarles que en el fondo eran iguales que los demás. Esta idea permaneció por mucho tiempo en mi mente, pero con los años y observando el amplio abanico de posibilidades de estudio, no quise centrarme sólo en ella.

Al pasar a Secundaria fue cuando me llamó la atención el mundo del Periodismo. Me atraía eso de poder salir en la tele (lo normal cuando tienes 12 años) y pensé en qué podía hacer para conseguir llegar ahí. Admiraba a los presentadores del telediario y de cualquier otro programa, los debates que se realizaban y tenía como referente a María Patiño (por mucho que suene extraño, era así).

Más tarde me di cuenta de que no todo era salir en la tele, sino que para poder estar ahí tenías que destacar, tener muchísima cara, ponerle empeño y, no nos engañemos, tener enchufe. Fue entonces cuando me planteé realizar otros estudios, como ahora Historia del Arte, Filología Catalana o Magisterio. Me interesé por dichas carreras, mirando las salidas y sus asignaturas, pero no, yo seguía en mis trece y las acabé dejando en un segundo plano para dar prioridad a lo que yo más quería.

Llegó 2º de bachiller y hasta entonces tuve claro que me quería ir a estudiar a Zaragoza, ciudad natal de mi madre. Nadie había conseguido quitarme esa idea de la cabeza e incluso contaba los años, meses y días para poder irme a vivir allí.

No obstante, poco antes de finalizar el curso, cuando más claras debes tener las cosas, empezaron mis dudas. Lo único que tenía claro es que quería estudiar Periodismo, pero no sabía muy bien dónde. Las notas de corte estaban por las nubes, la de Zaragoza más que la de Barcelona, y Madrid ni se me había pasado por la cabeza por el simple hecho de ser una ciudad un tanto estresante (eso de haber vivido siempre en una isla es lo que tiene, quieres ver el mar por todas partes y en Madrid sólo había charcos). 

Empecé a esforzarme para poder llegar adonde yo quisiese y poder irme a esa preciosa ciudad con la había soñado desde un principio. No obstante, no debía descartar otros lugares, porque cabía la posibilidad de quedarme fuera, "compuesta y sin novio", como bien dicen. Así que elegí Barcelona como segundo destino y Comunicación Audiovisual como segunda carrera.

Poco después, vi que podía hacer las dos carreras a la vez y pensé que no sería difícil de llevar, ya que fuerza de voluntad no me falta y siempre consigo lo que me propongo. Así pues, antes de hacer Selectividad, tenía al menos dos cosas claras: estudiar en Zaragoza o Barcelona y, en el caso de no cogerme en Periodismo, hacer Comunicación Audiovisual y, si se pudiese, las dos carreras a la vez.

Pasaron los días y me ilusioné con el doble grado, pese a que lo hacían en Lleida y no en Barcelona, y en Zaragoza sólo podía hacer Periodismo, puesto que Comunicación Audiovisual estaba en la privada.

Llegó Selectividad y la pasé con algún que otro obstáculo y sin esperar que, finalmente, me daba la nota para cualquiera de las universidades que había mirado. Fue entonces cuando, loca perdida, busqué las notas de corte de todas las universidades de España y podía entrar en todas menos en una. Como suele pasar, me interesé en las que más nota de corte tenían y entre ellas había dos de Madrid. Hablé con varios amigos, los cuales me fueron convenciendo poco a poco de que era la mejor opción, pues el centro del Periodismo está en la capital. Se lo propuse a mi madre como un comentario cualquiera y acabé enviando la preinscripción a la Comunidad de Madrid, Cataluña y Zaragoza.

Llegó el día, me habían cogido en Barcelona para Periodismo y en Lleida para la doble titulación. Al día siguiente me cogieron en Zaragoza, pero mis intenciones habían cambiado radicalmente y quería irme a Madrid. Unos días más tarde, me admitieron en la capital y, tras muchos días de reflexión, (creo que nunca me había costado tanto decidirme, ni a mí ni a mi familia) hice la matrícula para la Universidad Rey Juan Carlos, pensando que era lo mejor para mí y para mi futuro.

De nuevo empezó mi cuenta atrás, pero esta vez mi destino había cambiado. Tocaba irme a Madrid para empezar la doble carrera y, con todo ello, una nueva vida.

Creo que lo que más costó de todo fue encontrar piso (aunque parece lo más fácil), pero una semana antes de empezar las clases lo conseguí. Todo vino justísimo, pero aquí estoy, a día de hoy, habiendo pasado dos meses desde que me fui de Mallorca, dos meses desde que decidí irme a vivir a otro sitio, dejándolo todo atrás. Dos meses en los que he tenido mis más y mis menos y he echado de menos mi anterior vida. Dos meses de conocer gente, sitios y experiencias nuevas.

Ahora, aunque parezca que no, tengo mi vida aquí, mis nuevos amigos (sin dejar de lado a los de siempre) y dos compañeras de piso maravillosas que están ahí para lo bueno y para lo malo. Creo que han sido dos meses increíbles por todo lo que han conllevado, he madurado muchísimo y he aprendido que las cosas no siempre te las dan hechas. Ahora tengo que encargarme de mis estudios, pero además hay unas tareas por hacer a diario y he aprendido a rechazar una tarde con mis amigos para quedarme en casa limpiando.

Sé que hay que tener mucho valor para estas cosas, he sufrido y llorado mucho en todo este tiempo, pero al final siempre tienes que intentar llegar a tu objetivo y, en mi caso, es acabar la carrera y llegar a ser una gran profesional del Periodismo y una buena cámara.

Con todo ello y a modo de conclusión, un buen lema para esta introducción a mi mundo sería "Lucha por tu sueño; lo conseguirás" y desde aquí os animo a hacerlo.


3 comentarios:

  1. Me llama la atención que al final te decantaras por periodismo, dado a que te gusta tanto ayudar a la gente, pero si al final consigues tu sueño y logras ser una gran periodista quien dice que no puedas viajar por el mundo dando las noticias y a la vez ayudar, como se dice "siempre hay tiempo para todo" pero me parece fantástico que al final te decantaras por tu sueño, lo que te gusta hacer, hay muy poca gente que realmente pueda hacer lo que quiere y otras simplemente que no hacen nada...pero bueno yo desde mi pequeño rincón, te mando saludos y te doy ánimos para conseguir tu sueño, espero que cuando vuelva a pasarme por aqui, vea que ha habido progresos en tu carrera y hayas podido seguir adelante.

    Ánimo!

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  2. Esta es una gran demostración de que aunque uno le guste mucho algo, todo puede cambiar y dar un giro total.
    Mucho trabajo y mucho esfuerzo que seguro que darán su recompensa, como bien has dicho al final "lo conseguirás" y desde un rinconcito madrileño o un rinconcito ibicenco te seguiré para ver que llegas a ello :D
    A por todas y que vengan muchas entradas más

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  3. Sin lugar a dudas, un periodismo bien entendido, acaba ayudando al mundo y a las personas tanto o más que cualquier otra cosa. Al fin y al cabo para vivir en un mundo de igualdad y democracia la libertad de información es capital. Me gusta tu estilo rápido y directo.

    Sigue adelante, el mundo es tuyo ;)

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